"El proceso de convertirse en persona" es el título del libro más emblemático de Carl Rogers y, a la vez, la mejor síntesis de lo que ocurre en un proceso de Counseling exitoso. No se trata de un destino al que se llega de una vez por todas, sino de una dirección, de una forma de fluir en la vida. Rogers no concebía la salud mental como un estado estático de equilibrio, sino como un proceso continuo de crecimiento y actualización.
La mayoría de las personas llegan a la consulta sintiéndose estancadas, rígidas o fragmentadas. Sienten que están viviendo la vida que otros diseñaron para ellas, atrapadas en roles y máscaras que ya no les quedan bien. El viaje del Counseling es, precisamente, el proceso de desmantelar esas estructuras rígidas para permitir que emerja la persona fluida, auténtica y plena que siempre estuvo allí.
Las Características del Proceso de Cambio
Rogers identificó una serie de direcciones o tendencias en las que se mueven las personas cuando se encuentran inmersas en un clima relacional de aceptación, empatía y autenticidad. Estas características describen la fenomenología de lo que significa "convertirse en persona":
1. Apertura Creciente a la Experiencia: Es el polo opuesto a la actitud defensiva. Significa que la persona se vuelve más capaz de percibir la realidad —tanto interna como externa— sin distorsionarla para que encaje en sus esquemas previos. Puede escuchar sus propios sentimientos, incluso los más incómodos (como el miedo, el enojo o la vulnerabilidad), sin necesidad de reprimirlos o negarlos. Se vuelve más permeable a la vida y menos temerosa de lo desconocido.
2. Vivencia Existencial: Consiste en la tendencia a vivir plenamente cada momento. Significa que el yo y la personalidad emergen de la experiencia, en lugar de que la experiencia sea retorcida para adaptarse a una estructura de personalidad preexistente. La persona descubre que la vida es un proceso que se descubre momento a momento, no un plan rígido que debe ejecutarse.
3. Confianza Organísmica Creciente: A medida que la persona se abre a su experiencia, descubre que puede confiar en su organismo como un todo para tomar decisiones. Ya no depende tanto de códigos morales rígidos dictados por otros, de la aprobación social o de la pura lógica intelectual fría. Siente que "lo que resuena como verdadero y coherente en la totalidad de mi ser" es la mejor guía disponible. El cuerpo y la intuición se convierten en aliados fundamentales.
4. Locus Interno de Evaluación: Este es un cambio de eje fundamental. La persona deja de buscar la fuente de sus valores, decisiones y juicios fuera de sí misma (en los padres, la pareja, la sociedad o la religión) para ubicarla en su propio interior. La pregunta ya no es "¿Qué se espera de mí?", sino "¿Esta acción es verdaderamente coherente con quien yo estoy siendo?".
La Persona Plenamente Funcionante
Rogers utilizaba este término para describir a aquellos individuos que se mueven libremente en estas direcciones. No son personas perfectas, estáticas ni exentas de problemas; son personas que viven de manera más plena, auténtica, creativa y fluida, asumiendo la responsabilidad total de sus vidas y elecciones.
Los Obstáculos en el Camino
El proceso de convertirse en persona no está exento de dificultades. El principal obstáculo es el miedo: miedo a lo que podamos descubrir si dejamos caer las máscaras, miedo al rechazo de los demás si nos mostramos auténticos, miedo a la libertad y a la responsabilidad que conlleva ser dueños de nuestra propia vida.
La sociedad a menudo premia la conformidad y castiga la autenticidad. Por eso, el viaje requiere coraje. El Counseling proporciona un espacio donde ese miedo puede ser explorado y comprendido, permitiendo que la persona avance a su propio ritmo, sin presiones externas.
El Counseling como Facilitador del Proceso
El rol del Counselor en este viaje no es el de un guía experto que conoce el camino de antemano y lleva de la mano al viajero pasivo. El Counselor es un compañero de ruta, un testigo comprometido que ofrece un entorno relacional específico y seguro (el contenedor de la aceptación y la empatía) para que el consultante se atreva a explorar los territorios más desconocidos y temidos de su propia psique.
Al no encontrar juicios, ni directivas, ni interpretaciones prefabricadas en el Counselor, el consultante se ve gratamente "obligado" a mirar hacia adentro. Y es en esa mirada introspectiva, sostenida por la presencia amorosa y profesional del Counselor, donde el proceso de convertirse en persona se acelera y se profundiza. El consultante descubre que las respuestas que buscaba afuera siempre estuvieron latiendo en su interior.
Este acompañamiento requiere una gran paciencia. El proceso de convertirse en persona no es lineal; tiene avances, retrocesos, momentos de gran claridad y periodos de profunda confusión. El Counselor respeta los ritmos orgánicos del consultante, sabiendo que cada paso, incluso el aparente retroceso, forma parte necesaria del despliegue del ser.
En conclusión, convertirse en persona es el viaje más desafiante, vertiginoso y gratificante que un ser humano puede emprender en toda su vida terrenal y espiritual. Es el paso de la mera supervivencia biológica o social a la vivencia plena, consciente y con un sentido profundo y propio que se renueva cada día. El Counseling no te hace una persona nueva ni te dota de recursos mágicos que no tengas; simplemente te ayuda a desmalezar el camino y a retirar los obstáculos para que puedas florecer libremente en la persona única que siempre estuviste llamada a ser desde el principio de los tiempos y para siempre en el infinito universo de la existencia.
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